26 dic 2011

Sin hogar

El año pasado tuve la oportunidad de colaborar por medio de una beca con una asociación francesa que trabaja contra la exclusión social. Pude trabajar con ellos en un proyecto que trataba de recoger la voz de las personas sin hogar mediante intervenciones basadas en la fotografía y estableciendo posteriormente debates en los que pudieran participar, y era precisamente la participación lo que se buscaba principalmente, ya que la tendencia general manda que sean las instituciones competentes quienes discutan y busquen soluciones sin tener en cuenta a los verdaderos afectados. 
Pero no es mi intención hablar sobre este proyecto, solo pretendo hacer ver que tengo cierta experiencia en el mundo del sinhogarismo y que estoy especialmente sensibilizado con el tema.
Recientemente he tenido la oportunidad de ojear un par de excelentes trabajos fotográficos sobre las personas sin hogar, pero a pesar de la calidad de los trabajos no he podido evitar plantearme la manera en que ambos fotógrafos abordan el tema.

Lee Jeffries

El primer trabajo corresponde al fotógrafo Lee Jeffries, ganador este año del 
Digital Camera Photographer of the Year 2011. Jeffries nos da toda una lección de como hacer retratos: primerísimos primeros planos, una iluminación que resalta las facciones del rostro, uso de la profundidad de campo para destacar la mirada y una evidente aunque cuidada edición, y por supuesto un tema interesante. Resultado, una colección de excelentes y conmovedores retratos tanto en color como en blanco y negro que muestran los estragos de la vida en la calle a través del rostro de sus protagonistas. Sin embargo a mi me gustaría saber si habló con ellos, si les pregunto como se llamaban, si saco una grabadora o tomo nota de lo que le dijeron, si se interesó por saber sobre sus vidas o sobre cómo llegaron a esa situación y si quieren salir de ella. De lo contrario este trabajo solo sería una excusa para hacer buenas fotos y de alguna manera contribuiría a perpetuar el cliché de vagabundo, ese ser sucio y vago agarrado a una botella, que duerme entre cartones y que pide limosna a la puerta de comercios, restaurantes e iglesias.
El otro proyecto, muy en la linea del primero, pertenece a Thomas Hawk. En su caso, Thomas nos ofrece también una colección de retratos de personas sin hogar pero sin la dramática factura de las fotos de Jeffries, aunque con un resultado sobresaliente y mucho más natural. A diferencia de este ultimo, Thomas acompaña las imágenes de una breve historia, lo que dota al trabajo de un mayor acercamiento a la realidad que trata de contar y lo que demuestra el interés y la implicación del fotógrafo con el tema, cuestión de la que me alegro.
El proyecto de Thomas surgió a raíz de la incomodidad que supone el que al caminar por la calle se te acerquen varias veces al día diferentes personas pidiendo limosna, dispuesto a solventar este problema, Thomas decidió que cada vez que alguien se le acercara a pedir dinero él le ofrecería dos dolares a cambio de una foto, y así nació el proyecto $2 Portraits”(retratos de 2 dolares). Y es aquí donde comienza mi descontento. Creo que puedo afirmar que ninguna persona que trabaje o haya trabajado en el ámbito del sinhogarismo estará de acuerdo con la premisa de que dar unas monedas a cambio de una foto pueda solucionar nada, y mucho menos haga un favor a nadie. Veo realmente peligroso este hecho que seguro surge con toda la buena intención del mundo pero que no hace sino alimentar la imagen de mendicidad de esta gente. Ya puedo imaginar personas en precariedad vendiendo sus miserias para que fotógrafos con aspiraciones dispongan de material que explotar.

Thomas Hawk

Está claro que 
eimportante ser respetuoso hacia el objeto de tu trabajo, sobre todo si son personas y aun mas si éstas son vulnerables. Siempre que se abordan temas tan delicados es difícil hacerlo de una manera digamos "correcta", y es normal que otra gente, como yo en este caso, encuentre algún motivo para hacer su propio alegato sobre la ética fotográfica.
Personalmente yo hubiera comenzado por hablar con quienes trabajan con este tipo de colectivos. Colaborar con ellos puede proporcionar un beneficio mutuo, y no me refiero al económico, cederles parte del trabajo a cambio de ayuda y asesoramiento es mucho mas que un favor teniendo en cuenta los escasos recursos con que cuentan este tipo de entidades, bastante humildes si las comparamos con las grandes ONGs . Y no solo eso, las fotos también ayudarán de alguna forma a sus protagonistas.
 





2 comentarios:

  1. G33, me encantan las fotos de esta entrada, las de Hawk y las de Jeffrie. La verdad es que cuando nos enfrentamos a un rostro joven, vital, luminoso, se asemeja a una libreta en blanco, donde apenas se han comenzado a escribir las primeras palabras, sin embargo, ante rostros con la profundidad de mirada de estos personajes, donde cada arruga relata una historia, parece difícil e incluso perturbador, algo cercano a la prostitución, tomar la instantánea, captar la esencia del ser físico sin ahondar en quien lo habita. Supongo que ahí radica la diferencia entre un fotoperiodismo mercantilista y uno más humano.

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  2. “La belleza es esquiva, yo sé donde no está" (Adolfo Couve).

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